Pino Santo Alto, testigo de la memoria del Rancho de Ánimas

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Pino Santo Alto, testigo de la memoria del Rancho de Ánimas

Los Ranchos de Ánimas de Gran Canaria son el último vestigio de un culto animista original, que ha perdurado prácticamente sin cambios hasta el día de hoy. Su principal función es entonar coplas y endechas, y recaudar limosnas destinadas a la celebración de misas en honor a las almas del Purgatorio.

Históricamente, eran comisionados por las familias para visitar sus hogares con el propósito de buscar la intercesión de las ánimas, frecuentemente en favor de la salud de un ser querido, y garantizar el descanso en paz del alma de algún recién fallecido.

Almas enredadas a la espera de la Redención (Retablo de San Juan Ortega).

Aunque esta tradición debió estar muy extendida en Canarias hasta finales del siglo XIX, en la actualidad sólo perviven tres ranchos de ánimas (Arbejales-Teror, La Aldea y Valsequillo), representando una de las expresiones más antiguas y singulares del folklore canario, que se celebra entre los meses de diciembre y febrero, durante los doce sábados y coincide con el Solsticio de Invierno.

El Rancho de Ánimas de Arbejales destaca por conservar plenamente su funcionalidad, fósil etnográfico viviente que ofrece una ventana única a la historia. El grupo recorre no solo diversos lugares del municipio, sino áreas colindantes con conexión histórica con Arbejales. Entre estos destinos se incluye Pino Santo Alto (Santa Brígida), hasta hace pocos años Ariñez (San Mateo), y Madrelagua (Valleseco).

Ánimas en el Purgatorio (Iglesia parroquial de Santa Brígida)

Pino Santo Alto

Este año el Rancho de Ánimas de Arbejales inicia su peregrinaje a Pino Santo Alto el 10 de febrero. Al despuntar el alba, el grupo visita los hogares que darán limosna, y por la tarde se embarcan en una travesía en la que, equipados de guitarra, timple, panderos, espadas y un tamborcillo, interpretan cánticos profundos que conmueve a quien los escucha.

En torno a las 21.00 horas, llegan al local social de la Asociación de Vecinos La Caldera de Pino Santo Alto, cuyo presidente, Cristian Ortiz, explica que se «les ofrece una cena consistente en un rancho calentito y contundente para aguantar las muchas horas de cantos a lo largo de la noche y madrugada”.  Además, “la cena constituye una ofrenda que realiza una de las familias o, en este caso, La Caldera de Pino Santo Alto como homenaje a los difuntos”, describe Ortiz.

Rancho de Ánimas de Arbejales.

Esta asociación asumió esta responsabilidad hace muchos años con el propósito de «preservar la tradición«, en un evento que siempre está abierto a la participación de toda la comunidad. “El objetivo primordial es preservar la cultura y los lazos históricos que unen a la comunidad con el municipio de Teror”, expresa.

Tras el rancho, se lleva a cabo el simbólico ritual de Las Doncellas doblando el Paño, que continúa a lo largo de toda la noche mientras haya peticiones por las ánimas, un acto que se realiza con cantos llenos de solemnidad y profunda devoción.

Porque según la tradición popular, cuando cae la noche, si afinas el oído se escuchan sonidos que proceden de almas en pena a las que hay que redimir con cantos o plegarias, a veces en cumplimiento de promesas no realizadas.

El Ayuntamiento de la Villa de Santa Brígida, a través de las concejalías de Cultura y Participación Ciudadana, apoyan estas iniciativas culturales en los barrios.

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