La Atalaya y Pino Santo, barrios que afrontan el reto del envejecimiento y la soledad

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13 junio, 2026
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La Atalaya y Pino Santo, barrios que afrontan el reto del envejecimiento y la soledad

La Atalaya y Pino Santo conservan un fuerte sentimiento de pertenencia, una intensa vida asociativa y un patrimonio cultural que sigue marcando su identidad. Sin embargo, ambos barrios afrontan importantes desafíos demográficos y sociales que obligan a replantear las políticas públicas para garantizar su futuro. Esta es la principal conclusión del Diagnóstico Comunitario Participativo elaborado para ambos núcleos de Santa Brígida, impulsado por el Ayuntamiento de Santa Brígida y elaborado por la Fundación Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, presentado el pasado martes en el Centro Locero de la Atalaya, al que asistió Carlos Carrión, concejal de Servicios Sociales, y José Álamo, trabajador social e investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El informe se enmarca en el desarrollo de una asistencia técnica cuyo objetivo es apoyar a la administración local en el fortalecimiento de un enfoque comunitario, preventivo y participativo de las políticas sociales, en coherencia con los retos actuales de modernización de los Servicios Sociales de Atención Primaria.

El estudio, elaborado a partir de datos demográficos, entrevistas con profesionales, asociaciones y vecinos, no dibuja un territorio deprimido. Todo lo contrario. Presenta unos barrios con una enorme capacidad de organización social, una identidad muy arraigada y un tejido vecinal que sigue sosteniendo buena parte de la vida cotidiana.

El informe revela que La Atalaya cuenta con 3.133 habitantes y Pino Santo con 1.469, compartiendo ambos un mismo fenómeno: una población cada vez más envejecida y una escasa renovación generacional. La mayor parte de los residentes se concentra entre los 30 y los 69 años, mientras que el número de niños y jóvenes resulta comparativamente reducido, una tendencia que obliga a planificar nuevos recursos sociales y comunitarios.

Uno de los aspectos que más preocupa a los autores del estudio es el incremento de los hogares unipersonales. En La Atalaya casi el 22 % de las viviendas están habitadas por una sola persona, porcentaje que supera el 30 % en Pino Santo. Aunque vivir solo no implica necesariamente aislamiento, el informe advierte de que este fenómeno puede convertirse en un importante factor de riesgo para la soledad no deseada, especialmente entre la población de mayor edad.

El diagnóstico también pone el foco sobre las dificultades que afrontan los Servicios Sociales municipales. Los profesionales consultados alertan del aumento de las demandas relacionadas con prestaciones económicas, dependencia, discapacidad, problemas de vivienda y empleo, al tiempo que denuncian que la elevada carga burocrática limita el tiempo disponible para el acompañamiento social.

La vivienda aparece igualmente como una de las principales preocupaciones. Según los técnicos, la escasez de alquileres disponibles y el elevado precio de los existentes dificultan el acceso de muchas familias, situación agravada por determinadas condiciones restrictivas impuestas por algunos propietarios. En el ámbito sanitario, las enfermedades crónicas asociadas a la edad, los problemas de salud mental y las situaciones de dependencia concentran buena parte de la atención asistencial. El informe añade que Pino Santo presenta una dificultad añadida: la dispersión geográfica y la ausencia de un consultorio médico obligan a muchos vecinos a desplazarse para recibir atención sanitaria.

La juventud también ocupa un espacio destacado en el análisis. Tanto el CEIP José Manuel Illera de la Mora como el IES La Atalaya coinciden en señalar la escasez de espacios de ocio y encuentro para adolescentes. Los jóvenes deben desplazarse al casco municipal para acceder a muchas actividades, una situación que se complica por las limitaciones del transporte público, especialmente en Pino Santo.

El pequeño comercio

Tiendas, bares, farmacias o talleres representan mucho más que una actividad económica. Son lugares donde se conversa, donde se pregunta por el vecino que hace días no aparece o donde se mantiene viva una relación cotidiana que, en muchas ocasiones, actúa como la primera red informal de apoyo.

Frente a estos desafíos, el documento destaca importantes fortalezas comunitarias. La Atalaya mantiene viva la tradición alfarera y la cultura del barro como principal seña de identidad, mientras que Pino Santo conserva una sólida red vecinal y cultural pese a la dispersión del territorio. Las asociaciones, los centros educativos y sanitarios, las fiestas populares, el Centro Locero y el tejido asociativo continúan desempeñando un papel fundamental para mantener la cohesión social.

Entre las principales recomendaciones figura el fortalecimiento de una red comunitaria para prevenir la soledad no deseada, de los Servicios Sociales desde un modelo más preventivo, el impulso de espacios de participación para jóvenes, la mejora de la coordinación entre administraciones y el apoyo al comercio de proximidad y al tejido asociativo. Su principal conclusión es que La Atalaya y Pino Santo cuentan con un recurso que no puede medirse mediante estadísticas: una comunidad que sigue funcionando.

Nota: hoy, 22 de junio, a las 18.30 horas, se presentar el informe en en la Asociación de Vecinos Pino Santo La Caldera.

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