El CEIP Sataute integra los peluches de apego para facilitar la adaptación en Infantil

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20 julio, 2026
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El CEIP Sataute integra los peluches de apego para facilitar la adaptación en Infantil

Septiembre arranca con una escena habitual en los pasillos de Infantil: lágrimas, abrazos que se alargan y pequeñas manos que se resisten a soltarse. Para un niño o una niña de apenas uno, dos o tres años, ese instante supone, en muchos casos, la primera separación de las personas con las que ha construido su vínculo de seguridad.

Para amortiguar esa vivencia, el equipo docente de Educación Infantil del CEIP Sataute impulsó durante el curso escolar 2025-2026 una colaboración con la asociación sin ánimo de lucro Proyecto YOTI, integrada por mujeres de Santa Brígida que confeccionan artesanalmente peluches de apego, también llamados objetos transicionales. El concepto, acuñado por el psicoanalista y pediatra británico Donald Winnicott, señala cómo ciertos peluches, pañuelos o mantas actúan en los menores como «hilo invisible» de continuidad afectiva.

Menos lágrimas

Según el informe de seguimiento pedagógico emitido por el profesorado del CEIP Sataute, la implicación familiar de las tres aulas de Infantil fue absoluta, haciendo suyo el proyecto desde el primer momento. En lugar de recibir el muñeco directamente de sus docentes, fueron las propias familias quienes entregaron el conejito en casa. De esta forma, el peluche llegaba al aula cargado del significado necesario.

El resultado fue una escena cotidiana. Prácticamente todo el alumnado de Infantil llegaba cada mañana abrazando a su Yoti. El muñeco participaba en la asamblea, acompañaba durante el juego, salía al recreo y permanecía junto a los pequeños durante la siesta. Los propios niños y niñas le atribuían vida: lo alimentaban, lo arropaban, lo paseaban en brazos, lo sentaban a su lado o lo consolaban cuando creían que también necesita cariño.

La valoración realizada por el equipo docente muestra una disminución muy significativa del llanto durante el periodo de adaptación, despedidas más tranquilas en la entrada al colegio y una mayor capacidad de autorregulación en momentos de cansancio, frustración o inseguridad. El impacto fue especialmente relevante en menores con necesidades específicas de apoyo emocional. En niños y niñas en situación de acogida, el conejito actuó como una referencia estable de seguridad. En alumnado con indicadores de neurodivergencia, el muñeco funcionó como un elemento regulador ante situaciones de sobreestimulación o cambios en la rutina diaria.

Es necesario destacar también que, en este caso, fueron los estudiantes de sexto de Primaria quienes rellenaron artesanalmente cada muñeco, apadrinando los mayores a quienes comenzaban su vida escolar.

Nace en Santa Brígida

El Proyecto YOTI demuestra el valor de las iniciativas comunitarias. La asociación, nacida en Santa Brígida, confecciona de forma altruista peluches de apego que llegan a centros de atención inmediata, hogares de acogida para menores, recursos destinados a mujeres con menores víctimas de violencia, entidades sociales y organizaciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad. Sus creaciones acompañan además a personas con trastorno del espectro autista, pacientes con demencia o alzheimer y otros colectivos especialmente vulnerables.

Yoti también colabora con la Unidad de Protección y Acompañamiento de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, con la Policía Nacional de Lanzarote, Fuerteventura, Telde y Las Palmas de Gran Canaria, con profesionales de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Santa Brígida, y con quienes utilizan estos muñecos como herramienta terapéutica en el ámbito sanitario.

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