Clima
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La ubicación de la Villa de Santa Brígida en las medianías del noreste de Gran Canaria, es decir, su situación entre la costa y la cumbre, tiene como resultado que el clima en general sea aquí templado y bastante húmedo. Un clima primaveral, caracterizado por la suavidad de las temperaturas, que oscilan entre los 15 grados de media en el mes más frío -enero- y los 22 grados de temperatura en el mes de agosto.

Precisamente, su estratégica situación y su clima agradable, afines en verano a las de determinados lugares de Gran Bretaña, convirtieron al Monte Lentiscal en una zona de recreo y residencia de las familias más distinguidas de la isla y turistas ingleses, que pasaban aquí sus otoños huyendo de los rigores del invierno europeo hacia la eterna primavera de las "Canary island".

Dicen los entendidos que aquí el clima se hace más mediterráneo y debido a la existencia de un microclima particular, esta comarca se convirtió también en un lugar privilegiado para sanar distintas enfermedades de la piel, la tuberculosis o el estrés y el refugio perfecto, por su altitud, cuando amenazaba una epidemia a la ciudad en los siglos pasados, como los sucesivos brotes de fiebre amarilla y el temible cólera morbo. A su amparo se construyeron el centro dermatológico de Tafira y la Quinta Médica de Reposo, en la zona del Gamonal.

Las variaciones de altitud de este municipio (que oscilan entre los 350 y los 900 metros sobre el nivel del mar) producen, no obstante, modificaciones significativas en el clima, hasta tal punto que podemos distinguir dentro de la villa dos zonas climáticas principales: una templada-seca y otra templada-húmeda.

La zona templada-seca se extiende aproximadamente entre los 300 y 600 metros de altitud, caracterizándose por unas temperaturas medias anuales entre los 16-19 grados centígrados y lluvias medias anuales entre los 300- 500 milímetros. La zona templada-húmeda abarca la zona comprendida entre los 600-850 metros sobre el nivel del mar. En estos sectores de Santa Brígida se produce un fenómeno climático denominado mar de nubes, resultado de la condensación de la humedad que llevan los vientos alisios del noreste al enfriarse conforme van ascendiendo por el relieve.

Este fenómeno consiste en la formación de un manto de nubes que al entrar en contacto con el relieve insular forma nieblas, lo que aporta una cantidad de agua muy importante, hasta el punto que supera a la aportada por las lluvias. Sin embargo, la ubicación de la mayor parte del territorio municipal en la Cuenca del Guiniguada supone que los relieves deprimidos de la cuenca actúen de obstáculo al mar de nubes, que no es tan importante como en otras zonas del norte de la isla situadas a la misma altitud. Con todo, no hay que olvidar las precipitaciones que se producen en esta porción de tierra, donde las lluvias medias anuales se sitúan por encima de los 500 milímetros a los que hay que sumarle el agua que aporta las nieblas del mar de nubes.